miércoles, 8 de mayo de 2013
Novela negra en St. Gervasi
Del primero me he acordado por la situación, costumbrista cuanto menos, que mi madre y yo hemos vivido, digna de un artículo de Monzó (aunque también de una anécdota de Malagelada, la diferencia es que éste la ubicaría, como siempre hace, en Sitges). Al bajar a la calle, se nos ha acercado un obrero, quejándose de un vecino nuestro, se le ha encargado alisar el suelo de nuestro trastero, el cual mi madre y yo hemos ordenado al efecto en als últimas semanas. Se quejaba de aquel pesado que, cada pocos días importuna al portero o a mi padre diciendo que quiere que le enseñemos un permiso de obras, permiso que no necesitamos, pues ninguna obra se ha llevado a cabo. Lleva así desde que vinimos a vivir aquí, ahora hace ya 10 años. El colega, sin ningún tipo de maldad, pretende tocar los perendeles por no tener nada mejor que hacer: no lo consigue, a pesar de ser la persona que más veces me ha amenazado con denunciarme sin que él pueda sacar ningún beneficio de un proceso contra mis padres o un servidor.
Tras decirle al bueno hombre que no se preocupara, hemos entrado en la cafetería y se nos ha servido café, de la manera que tan graciosa como precisa en que lo describió Monzó hace unos meses: el camarero ha tirado el plato sobre la barra oyéndose un clang-clang-clang estridente que aumentaba de frecuencia hasta dejar de repiquetear el platito contra la superfície. Habiendo desayunado, he acompañado a mi madre a la calle para despedirme de ella y mi padre, quien esperaba en el coche. En ese momento, me he encendido mi primer cigarrillo del día, viendo entonces la encarnación de uno de los personajes de la Editorial Bruguera, nuestro propio Anacleto, Agente Secreto. Aquí me he acordado de mi apreciado caza tesoros, pues, en su momento, él, como abogado de Bruguera, tuvo que ir varias veces a pagar la fianza del dibujante Vázquez.
Nadie sabe exactamente a quien vigila, pero todo el barrio sabe lo que esta haciendo. Apareció hace unos meses, de manera poco discreta, aparcando un deportivo en medio de una manzana de la calle Muntaner de 9 a 1 casi cada día laborable.
Por mi costumbre de bajar a tomar café a las siete de la mañana durante mis últimos años de bachillerato, he tenido relación con porteros de finca y otros empleados de la zona que tiene que madrugar. Ello me ha evocado a los vicios del cotilleo y, sin quererlo, a enterarme de todo lo que pasa en mi barrio o, como mínimo, en mi manzana.
Al acabarme mi cigarrillo he ido al estanco a cambiar la piedra de mi encendedor (otra vez, costumbrismo) y allí estaba Anacleto. Debo decir que es tal y como imaginaba yo a los detectives cuando era crío, barba de tres días, pelo canoso, traje azul marino muy oscuro, corbata aflojada y camisa blanca con el boton de arriba desabrochado, solo le falta una gabardina grasienta. No hablo del fedora porque eso ya sería rizar el rizo. El hecho es que todos, creo, imaginamos a los detectives como tipos así pero que se esconden detrás de un periódico y gafas de sol en una mesa de un bar o el banco de un parque o alguien que, como mínimo, pretende pasar desapercibido. Anacleto no: el aparca donde nadie puede aparcar, bien a la vista de todos, sin salir del coche más que para comprar tabaco o ir al bar de debajo de casa a usar el lavabo o pedir un bocadillo de queso (mis detectives de infancia también lo comían).
Lo gracioso de todo es que te mira mal si le miras directamente como un "Man, you're gonna blow my cover" podrían pensar algunos, pero, pasados los meses, ahora parece más un "No me gusta que me hagan sin cobrar lo que yo hago cobrando". No crítico su modus vivendi (yo también, como holmesiano y poirotista, he querido ser detective), critico sus métodos, su indiscreción y, en cierto modo, su actitud respecto de lo que hace. De hecho, llegado este punto y todo el barrio sabiendo que está vigilando a alguien, me sorprendería que su "objetivo" no supiera ya que esta siendo vigilado/a (añado el a porque en el barrio hay la teoría de que esta contratado por un marido celoso).
En definitiva y conclusión, que nadie puede negar que cada esquina de Barcelona da para un libro o, incluso, una serie de novelas y que, a pesar de no haberle dedicado casi nada de tiempo, me frustra que con mis mínimas dotes detectivescas no haya podido averiguar a quién se está vigilando.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Un día más de puente.
La actividad de un estudiante solo le incumbe (en su beneficio o perjuicio) al mismo a excepción de los tan en boga trabajos en grupo. Ergo si uno deja de estudiar o ir a clase el único damnificado es él mismo; en última instancia, el profesor que ha ido a clase para nada y eso contando que haya un 100% de participación. Pero el docto docente no tiene ninguna culpa del hecho que hayan subido las tasas universitarias ("tasas" en castellano, "taxas" en catalán).
Por otro lado, tú, rojillo de pa sucat amb oli, ya que te empeñas a llamar huelga a eso que tu quieres hacer que en ningún idioma corresponde a la definición de dicho significante, si quieres seguir jugando al marxismo con tu pañuelo de la intifada, la americana de pana y tu ejemplar de EL PAÍS, hazlo con el vocabulario adecuado. Ni els catalans han de dir "huelga", ni els castellans "vaga". Vaga es el femenino de vago en castellano; "huelga", simplement, és una mostra de la teva incultura en la llengua que "tant" t'identifica.
Si somos tan catalanes, que ho som, y tenemos lo del seny y la rauxa, pongamos en práctica lo segundo con conocimiento de causa y propiedad en el ejercicio: con seny.
Para finalizar, si no n'hi ha de "tête", nada de tocarse los pilindinguis. ¡Eh! Que todos sabemos que la huelga se convoca para mañana, jueves, y el viernes empieza el puente del Pilar...
domingo, 15 de julio de 2012
Alexander Porter y Elisabeth Tourvel
Una noche de mediados de junio de 1927 el S. S. Catherine, una nave de simple belleza surcaba el Támesis mientras se celebraba una fiesta a bordo. Cuando se acercaba al puente de Westminster se oyó como caía algo al agua. A pesar de que el sonido fuera amortiguado por el surcar de la barcaza y el repiqueteo de la lluvia sobre la cubierta una joven señorita que había salido a tomar el aire a proa vio claramente como una gabardina con alguien enfundado en ella se quedaba flotando en el agua. La chica pidió a uno de los marineros que encendiera una luz y enfocara aquella cosa.
miércoles, 4 de julio de 2012
Edward VII Rooms
Siendo sincero debo decir que esperaba algo digno de un Charles Ryder de Retorno a Brideshead pero con lo que tengo me basto (algo estrecha si es, mi habitación). No soy muy amigo de los estereotipos ni los clichés pero todo mi pasillo huele a curry y he ido viendo que la mayoría de mis vecinos son indios. De hecho esta mañana hablaba de series de televisión con el de la 633 y se quejava de que el no tiene el acento del indio que aparece en Big Bang, comentario que me ha obligado a toser con un mínimo teatrillo. Claramente sí somos, todos, muy estereotipados, pocos españoles hay en mi residencia pero los únicos que no gritan al halar son los que son de Barcelona (que, contándome a mí, somos 3).
Me alegra esar rodeado de tal muliculturalidad, no solo por la variedad si no por la calidad personal de aquellos con los que he tenido la suerte de establecer relación y por la grandes mentes con las que estoy teniendo oportnidad de aprender.
jueves, 26 de abril de 2012
Ciclos históricos
Es curioso que aquello que quienes no conocen la historia son propensos a repetirla. A Argentina no le quedó claro que no se deben tocar los juguetes de los demás después de los rifirafes con Gran Bretaña. Nuestro Margaret Thatcher con barba no se liará a pegar cañonazos por las buenas pero si Argentina hace amigos raros es probable que todo acabe como con lo de Nasser en el 51.
De hecho, si uno se fija, el desarrollo de los eventos es prácticamente el mismo que se dió con la ocupación del Canal de Suez y el embargo de la compañía anglofrancesa que lo operaba (y otras tantas cosillas en el panorama internacional).
Una acción como la de Argentina es tan irresponsabe y peligrosamente tonta como una bolsa llena de martillos. Si la juvetud vandálica ya está a la que salta con la subida de las tasas universitarias solo nos falta que tengamos una "acción policial" al estilo de la Korea de los cincuenta en sudamérica, con sus correspondientes levas y relcutamientos juveniles.
Cierto que sería más bonito, históricamente hablando, que la última gesta militar española fuera algo distinto a la recuperación de cierto pedrusco marino con nombre de condimento. Volviendo a las levas, teniendo en cuenta el ni-nineo del que la juventud española es partícipe, habría al menos una cierta ocupación o, como mínimo, formación de gente joven que paliaría, en cierto modo, el estado en el que España se encuentra. No hablo de la reinstauración del servicio militar obligatorio aunque creo que haría más bien que daño con los recreos educativos del soldado.
Sin animo de ser belicista, pocas opciones le han quedado al país para desnacionalizar lo nacionalizado por Cristina Fernández. Además que, si se nacionaliza algo, se nacionaliza bien nacionalizado, no discriminando entre inversores, por que ni a argentinos ni a estadounidenses se les ha molestado. Claro está que nadie tira piedras sobre su propio tejado ni escupe en el plato del padre de família. Un compañero de estudios mío quiso abogar el otro día por la actuación de la Presidenta Fernández de Kirchner diciendo que esta expropiación se hace para construir escuelas y similares: nada más lejos de la realidad.
Es desastroso que esté tan de moda el robinhoodismo por parte de administraciones públicas y gobernantes; esto puede ser el más efectivo método para dirigirnos a la más profunda de las anarquías jurídicas. Si ya somos el bufón de Europa, debemos aprovechar esta ocasión para desnacionalizar lo nacionalizado, por no decir recuperar lo usurpado y mostrar que no somos un país de jarana y pandereta.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Equinoccio primaveral
Es también esa época en la que la gente confía más en la bonanza meteorológica y, por ello, se ven camisetas, patalones cortos y esos monísimos vestiditos de verano. Por otro lado, se siguen viendo abrigos y gabanes.
Recuerdo un día de abril del año pasado, en uno de esos eternérrimos semáforos, mientras yo llevaba un tres cuartos americana y chaleco de esos que puso de moda el Príncipe Alberto en Gran Bretaña, tenía al lado a un individuo en camiseta imperio, bermudas y sandalias haVaianas —acabo de descubrir que no se dice "jauaianas" sino haVaianas, como cuando mi padre imita y caricaturiza a su profesor de geografía en el bachillerato hablando de las islas Havai mientras señala Tasmania o Nueva Zelanda. El tipo no era nuestro guiri de manual con sandalias y calcetines, era uno de estos de aquí de toda la vida pero bueno más sorprendente era que el tiempo, parecido al de hoy: lluvia, cielo gris y paraguas transparentes.
Yo personalmente prefiero el sol frío de invierno al destello enemigo de fotofóbicos. Además uno ya no puede ir a leer al claustro de la biblioteca Nacional de Cataluña por que con buen tiempo se llena de niños y adolescentes campaneros sin olvidar la multitud de turistas que se pierden en el Raval durante el "Spring Brake".
Volviendo a la lluvia, yo siempre he adorado el olor a tierra mojada y el chapoteo en charcos como cualquier hijo de vecino —sí, ese niño que nos saplica cuando atravesamos la plaza Adriano (mala idea hacerlo con o después de lluvia) y se le debería atar con correa más corta que la del reloj de pulsera. A mi siempre me gustava salir de los sitios (cafés, biblotecas, tiendas, la facultad o donde sea) y volver a casa a través de una Barcelona encharcada con abuelas cubiertas con bolsas de la compra a modo de Lady Gag de geriátrico pero por el hecho de que andandico andandico uno se moja lo justo y previsto yendo de un sitio a otro. Prefiero la gabardina y el sombrero al paraguas o el chubasquero (uno parece empapar menos los suelos de allí adónde entra y despierta simpatias de gente que carretea pargaguas, modo de iniciar conversaciones).
La lluvia, igual que el agosto, es un gran indicador de si la causa de unos manifestantes es seria y necesaria o se trata de un capricho o rabieta con motivos lejanos a la causa que se alega. Igual que se veía a los anitaturinos frente a La Monumental los domingos de julio mientras que en agosto no estaba ni el tato (eso sí, la manifa convocada con sus consiguientes furgones policiales por si las moscas); en alguna sentada de las del 15-M del año pasado veiamos, un amigo y yo desde la esquina de la Rambla de los Capuchinos con calle Tallers como numerosos individuos se retiraban de las "asambleas" y corrían hacia las bocas de metro de Plaza Catalunya (válgame Dios, siempre salgo con perroflautadas).
En resumen, que sí, que necesitamos agua para el verano y para, entre otras cosas, paliar los incendios y reducir su riesgo pero un pelín de Solete lo agradece hasta el más sombrío de los góticos (perdón por el tópico).
martes, 21 de febrero de 2012
Soldiers' jests
El militar barbudo hizo lo que se le pidió y aceptó la oferta convirtiéndose en otro exmilitar barbudo. N'Kwala el Apache siguió trabajando para Ed Schieffelin como rastreador y explorador. Ed Schieffelin registró la propiedad de la mina como Tombstone (tumba) e hizo, junto a dos hermanos suyos, una fortuna gracias a la plata y otros metales (preciosos y no preciosos) con minas en los territorios de Arizona y Oregon. Finalmente, el campamento minero llego a ser tan concurrido que acabo por convertirse en un pueblo: Tombstone, Cochise County, Arizona.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Festival "Al Ras", 2011
A pesar de tener fecha en el 19 de noviembre, todo empezó la noche anterior en el "nou Caliu" de la calle Torrent de l'Olla. Tras una cena con chistorra, morcilla y vino de la casa, uno de los comensales, Lluís Gómez, gran artífice del festival y banjista de la Barcelona Bluegrass Band, se levantó y desenfundó su instrumento, seguido por más músicos entre los que se contaban los franceses Fred Simon y Jean-Marie Redon, ambos al banjo como el primero; a la guitarra Juan Pablo Caja y Kevin Thomson que también canto con característica voz rota; también Andrew Henley y Maribel Sánchez, tocando sendos contrabajos. De la señorita Sánchez se podría decir que hay más contrabajo que contrabajista pero con su gran técnica hace que el instrumento se le quede pequeño.
El Caliu
Entre Old Joe Clark, Reuben y otros himnos “bluegrasseros” llegó Richard da Silva, uno de los que regenta el Guitarland Guitarhospital, tienda de y taller para instrumentos musicales. Acompañaba al matrimonio redneck de los Buckner, Trae y Jamie Lynn. En seguida los tres se sumaron a la improvisada jam session de la cual disfrutábamos: Richard blandiendo mandolina, Trae alternando entre la guitarra y el banjo y su esposa emocionándonos con su voz sureña de gran belleza.
La cosa duró lo suficiente para que nos echaran educadamente del restaurante y nos despedimos para el día siguiente.
Mollet
El festival "Al Ras" hace, con éste, diez años que se celebra en Mollet, población cercana a la ciudad condal. Es el único evento de música bluegrass y old time que se celebra en la Península Ibérica. Este año no hizo honor a su nombre (al raso en castellano) debido a la fuerte lluvia, otros años se ha celebrado en el "Mercat Vell" de Mollet que tiene una atmósfera muy adecuada para el tipo de música que se hace, pero este año tuvo lugar en el centro cívico de "Can Pantiquet" cuyo aspecto es, como el de todos los centros de este tipo, de una mezcla entre templo metodista americano y centro penitenciario.
Empezó, a las 18:00, con Tony Giménez, cantante de folk, un hombre muy tranquilo cuya cuerda liga poco con los grupos que tocaron después de él pero que dejó la audiencia calentada para que los escoceses de Tin Horn Hank pudieran tocar.
De izquierda a derecha: Ricky Araiza, Lluís Gómez, Jean-Marie Redon, Eugene O'Brien y Fred Simon
Fue entonces cuando subió al escenario un ejercito de banjos de varios grupos para hacer tiempo debido al retraso de Nick Prescott, madolinista de los Tin Horn, por un percance automovilístico, pero todo llegó a buen termino al ser tocadas varias composiciones de éste que se retrasó y un muy adecuado Worried Man Blues por aquello de estar en jornada de reflexión final al 20-N. Cuando terminaron se oía de fondo a los Hillbilly Gypsies tocando con Ricky Araiza, Jean-Marie Redon y Richard da Silva en una sala contigua en una jam espontánea.
Los escoceses afincados en Barcelona de Tin Horn Hank.
Tin Horn Hank dejó paso los Booty Hunters, presentados jocosamente con su nombre traducido literalmente al castellano (los cazadores de culos). A la voz y al banjo estaba Xavi Ollé, con quien he tenido el placer de tocar y cuya actitud y aspecto de cowboy rockstar me sorprendieron habiéndole visto antes como comedido y modosito músico. Tocan un género que mezcla country y punk dándoles, el hooligan-grass, un aire más salvaje que el propio del bluegrass.
Booty Hunters (Cazadores de Culos).
Durante la breve pausa, cotilleé el merchandising disponible, camisetas, libros y distintos cedés de los grupos de los presentes.
Tras bocadillos, cervezas y coca-colas subió al escenario la BBB con Fred Simon, entre los temas el más vitoreado fue la composición de Lluís Gómez Manga el banjo, no sólo por la calidad de la misma sino por lo tragicómico del origen del título. Contaba el Maestro Gómez, que al gravar el tema en estudio no se decidían por el título y recientemente le habían entrado a robar a uno de los músicos, a éste le robaron todos los instrumentos a excepción de un banjo Gibson del año sesenta y pico, fue entonces que, a propuesta de uno de los técnicos, el tema se llamara así.
La Barcelona Bluegrass Band con Fred Simon.
Subieron Trae y Jamie Lynn Buckner al escenario acompañados por otros músicos con cuyas piezas emocionaron a todo al público, en especial cuando todos dejaron al señor Buckner solo en el escenario e interpretó, entre otros, O Death (a capella) y un Talk about suffering que, según contó, cantaba en los escenarios de sus inicios cuando su abuelo, un predicador Pentecostal, le pedía que tocara una canción para el Señor. También cantó junto a su esposa West Virginia Mountains, lugar de donde son.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
¡No a la huelga estudiantil! ¡Sí a la universidad pública!
Según tengo entendido una huelga (vaga en catalán) es el paro que hacen los trabajadores para reclamar mejores condiciones laborales a un despótico patrón. Bien, para ser trabajador se necesita hacer una serie de tareas y cobrar por hacerlas, que yo sepa, la universidad no nos paga, ni a ningún compañero mío ni a mi, por el hecho de estudiar, cierto que hago tareas y mi trabajo es el estudio pero no es un empleo ni se trata de una experiencia laboral. Aunque, recordando la cita del presidente Rodríguez Zapatero en excusa para intentar quitarle hierro al problema del desempleo (cuando un joven se está formando está trabajando), podría ir bien al Ministerio de Educación bien a la Conselleria d'Ensenyament para reclamar todo el sueldo que me han retenido el último año y medio.
A dónde quiero llegar es a la perdida de tiempo que resulta hacer huelga en calidad estudiantil, si yo pago por estudiar, no me puedo permitir dejar de venir a clase para reclamar vaya usted a saber qué. Una manifestación fuera de horario lectivo sí tendría sentido.
Si las notas y expedientes de toda la población universitaria española fueran brillantes (o al menos la media) tendría algo más de sentido pero, tal y como está la cosa, esta "huelga" tiene más relación con la pereza y que cualquier excusa es buena para no trabajar. Si vemos el término en catalán, la etimología de "vaga" tiene origen en la misma palabra que el el vocablo castellano de vago. Esto es, en este caso, vaguear inútilmente por no querer trabajar más allá de que se quiera maquillar con la excusa de un respetable motivo.
Un buen amigo, el periodista Carles Navales, Dios le tenga en su gloria, me dijo ante una situación similar que lo que se debería hacer es llevar al profesor a la calle y que los discentes recibieran clases ante los ojos del país, cierto que se podría acabar obligando a aquellos que no quieren participar en la huelga pero siendo todos participes de la educación universitaria pública, no creo que nadie de mis compañeros esté en posición de negarse ni tampoco nadie del profesorado. Por lo tanto, hagan huelga pero háganla bien, sin disturbios, ni quejas por que sí, sino siendo constructivos y dado una imagen merecedora de mejoras educativas con muestras de esfuerzo y trabajo, no vagueando y dando aires de justicia social y falsa buena fe.
sábado, 12 de noviembre de 2011
El Bigote
Dos bigotes que siempre acuden a mi memoria son el de Nietzsche y el de Chaplin. El primero es una exageración del de Tom Selleck, muy adecuada, si se me permite, dada la fuerza de su obra literaria (y digo literaria deliberadamente). El segundo, aunque postizo, es una de las señas características con las que ha pasado a la posteridad junto al bombín y la caña dulce. Éste, llamado toothbrush (cepillo de dientes) y típicamente británico, fue degradado al asociarse con cierto dictador con pintas de camarero de flequillo grasiento. De hecho, hay una plataforma para la eliminaZión de la lacra genocida que pesa sobre el tercio central del labio superior.
El bigote que realmente me enamora es el que estoy cultivando desde hace una temporada. En inglés lo llaman handlebar, ya que asemeja al manillar de las bicicletas antiguas. Como caballero me interesé por cómo, cuanto y cuando conseguiría tener el mostacho que ya estoy consiguiendo. con mis pesquisas me tope con todo tipo de curiosidades: redecillas para dormir, peines, clubs, ceras y, finalmente, Moviembre (Movember).
martes, 1 de noviembre de 2011
¿Como llama un tejano a su hija?
jueves, 20 de octubre de 2011
Tú a mi no me hables
jueves, 29 de septiembre de 2011
The Dandiacal Body
Todo les iba bien hasta que se enamoraron: él de ella y ella del que quería que fuera él.
Él es de provincias y ella es urbanita. El desasosiego empezó cuando el quiso seguir siendo quién era (romántico empedernido y algo bohemio) y ella quiso volver a ser normal; esto hizo que ella le soltara la peor puya en la que podía pensar, a mi parecer, un piropo:
—Yo busco alguien especial con quien pueda hacer cosas normales.
Analizo la cita. De buenas a primeras le llamo raro algo que, al menos para mi, es un gran halago. Pero el problema de la rarez personal es que a veces deja de ser la lucecita que nos hace distinguidos y distinguibles para convertirse en una luz incomoda, cegadora y ridícula a la vez, como (perdónenme los narigudos) una napia que se pasa de personalidad para ser un porche para el bigote.
Hay dos maneras de llevar la rarez: riéndose uno de si mismo, que me parece algo de lo más hipócrita pero esta socialmente aceptado, o encajando las peculiaridades de uno con el prójimo y aceptando críticas con estoicismo aunque la mayoría de comentarios son un insulto con intención de denotar que nuestra originalidad y especialidad son ridículas, cuando quien hace esos comentarios de escarnio es tan o más ridículo que nuestro desorden estilístico.
Dicho de otro modo: (parafraseando a William Beau Brummell) la originalidad nace de un estudiado desorden pero sin la apariencia de estudio. Si levantara la cabeza el padre del dandismo se daría cuenta que lo que el ideó como rechazo a lo recargado y excesivo (pelucas, maquillaje, perfume...), no se asustaría por que el dandismo se haya reconvertido en algo recargado de anacronismos, si no que es un rechazo a la pseudomodernidad que se postula en la actualidad como en su momento fue una crítica al falso clasicismo del que nadaba a contracorriente en su origen. A parte de este detalle, otra diferencia entre el antiguo dandismo y el actual es que ahora es imposible que se ponga de moda o se convierta en una tribu urbana, ¿o sí?
En definitiva, se sea o no un dandi, la originalidad con extrema moderación es buena siempre que no este basada en la originalidad de otros, entonces deja de serlo para convertir-se en copia, aunque la inspiración en las virtudes de otro es aceptable. A lo que no hay que ceder es al uniformismo que hay en la actualidad, y no me mal interpreten, sobre todo en el vestir femenino.
Insto al rechazo de la tónica actual, eso si, con gusto. Debo añadir que nadie puede forzarse a la genial originalidad si no tiene el don congénito (todo el mundo en mayor o menor medida es participe de él) pero no se debe caer en falsos ídolos de originalidad: véanse tribus urbanas de la contracultura de la actualidad como los perroflautas o el estilismo de algunos pseudoconservadores de extrema derecha. Sacando de contexto a Ben Franklin, todo aquel partícipe del extremismo debería ser castrado y repartir todo "lo suyo" entre los borregos de la humanidad ya que parece que les falta "virilidad" (él no dijo virilidad).
lunes, 5 de septiembre de 2011
El dinero, por un lego en economía
martes, 12 de julio de 2011
Tras el silencio
lunes, 16 de mayo de 2011
¿A que nunca había visto decirle adiós a unos zapatos?
martes, 26 de abril de 2011
Cubierto de salsa
sábado, 19 de marzo de 2011
Calle Salmerón
lunes, 14 de marzo de 2011
De mentores y de pupilos o comiendo con el Presidente.
lunes, 14 de febrero de 2011
Afeitarse como un Presidente.
Suelo afeitarme los jueves y éste pasado, como cada semana, me acerque a la barbería y mientras esperaba mi turno para ser atendido hablábamos el barbero, otro cliente y yo. En una de estas, el otro cliente dijo:
—Esta mañana he visto que te hacían fotos.
El barbero contestó que los de cierto periódico se había enterado que el actual Presidente de la Generalitat de Cataluña (no soporto decir ni que digan President cuando se habla en castellano) se corta el pelo y se afeita en su establecimiento cosa que me lleno, un poco, de orgullo. Tampoco fue algo a lo que diéramos mucha importancia dado que el siguiente tema de conversación fue elevadísimo, una tienda de arreglos de ropa dos manzanas más arriba.
Finalmente, el otro pagó y se fue entonces me pude sentar en la silla del Presidente (dado que de las tres que hay solo se usa aquella).
Pedro, el barbero, inclinó la silla, me puso una toalla como babero, me untó con la brocha de cerda blanda, cerré los ojos y empecé a oír el rasgueo de la hoja contra la barba de una semana. Primero la mejilla derecha y parte del cuello, la izquierda, la parte restante del cuello, la barbilla y, levantándome ligeramente la nariz (cosa que no deja de sorprenderme), el bigote.
Después, recogió el resto de espuma con la toalla y cogió la botella de Floïd Vigoroso (loción para después del afeitado) —la cual no recomiendo para los primerizos en el afeitado (mejor Aqua Velva), no hay cosa que pique más en todo el universo, ver fórmula a pie de página—, tras dejarme medio atontado con el chorretón de este líquido, el cual creo componente de la inyección letal, me masajeó con algo de crema (creo que) hidratante, me cobró y me fui más contento que unas Pascuas con mi cara más suave que el culo de un bebé.
He de señalar que cuando decidí empezar a ir al barbero para afeitarme no fue una iniciativa motu proprio. De hecho, fue por una consigna en una de mis páginas web de cabecera (http://artofmanliness.com):
—Find a Barber.
Yo acababa de volver de un viaje y hacía varios días que no me afeitaba así que indague sobre barberías dónde se afeitara a navaja y, voilá, encontré 3 en toda Barcelona (suerte, la mía que una esta cerca de mi entorno callejero).
Otro motivo es que al no tener la necesidad de afeitarme a diario no me afeito con regularidad y con ello acabo adquiriendo un aspecto sucio o de enfermo —hablo por mi, a unos les sienta bien el vello facial y a otros no—. Pero, bueno, no pretendo que, ustedes, hagan suyos mis motivos pero, desde luego, insto a todos mis lectores (masculinos) que, al menos una vez, sean participes de esta experiencia costumbre de tantos en el pasado.