lunes, 14 de febrero de 2011

Afeitarse como un Presidente.

Desde hace relativamente poco voy a que me afeiten en una barbería de Travessera de Gracia. Es una experiencia curiosa las primeras veces y relajante las "segundas". Desde luego se lo recomiendo a todos aquellos que se afeiten y que no tengan prejuicios generados por personajes como Sweeney Todd o los gemelos albinos de la segunda parte de Matrix. En defensa del afeitado con navaja, debo decir, a estos reticentes a la hoja, que en manos expertas es difícil distinguir la hoja de los los dedos del barbero al tensarle a uno la piel durante un rasurado. Lo que quiero decir es que no es incómodo y desde luego la sensación y el resultado son mucho mejores que con maquinilla.

Suelo afeitarme los jueves y éste pasado, como cada semana, me acerque a la barbería y mientras esperaba mi turno para ser atendido hablábamos el barbero, otro cliente y yo. En una de estas, el otro cliente dijo:

—Esta mañana he visto que te hacían fotos.

El barbero contestó que los de cierto periódico se había enterado que el actual Presidente de la Generalitat de Cataluña (no soporto decir ni que digan President cuando se habla en castellano) se corta el pelo y se afeita en su establecimiento cosa que me lleno, un poco, de orgullo. Tampoco fue algo a lo que diéramos mucha importancia dado que el siguiente tema de conversación fue elevadísimo, una tienda de arreglos de ropa dos manzanas más arriba.

Finalmente, el otro pagó y se fue entonces me pude sentar en la silla del Presidente (dado que de las tres que hay solo se usa aquella).

Pedro, el barbero, inclinó la silla, me puso una toalla como babero, me untó con la brocha de cerda blanda, cerré los ojos y empecé a oír el rasgueo de la hoja contra la barba de una semana. Primero la mejilla derecha y parte del cuello, la izquierda, la parte restante del cuello, la barbilla y, levantándome ligeramente la nariz (cosa que no deja de sorprenderme), el bigote.

Después, recogió el resto de espuma con la toalla y cogió la botella de Floïd Vigoroso (loción para después del afeitado) —la cual no recomiendo para los primerizos en el afeitado (mejor Aqua Velva), no hay cosa que pique más en todo el universo, ver fórmula a pie de página—, tras dejarme medio atontado con el chorretón de este líquido, el cual creo componente de la inyección letal, me masajeó con algo de crema (creo que) hidratante, me cobró y me fui más contento que unas Pascuas con mi cara más suave que el culo de un bebé.

He de señalar que cuando decidí empezar a ir al barbero para afeitarme no fue una iniciativa motu proprio. De hecho, fue por una consigna en una de mis páginas web de cabecera (http://artofmanliness.com):

—Find a Barber.

Yo acababa de volver de un viaje y hacía varios días que no me afeitaba así que indague sobre barberías dónde se afeitara a navaja y, voilá, encontré 3 en toda Barcelona (suerte, la mía que una esta cerca de mi entorno callejero).

Otro motivo es que al no tener la necesidad de afeitarme a diario no me afeito con regularidad y con ello acabo adquiriendo un aspecto sucio o de enfermo —hablo por mi, a unos les sienta bien el vello facial y a otros no—. Pero, bueno, no pretendo que, ustedes, hagan suyos mis motivos pero, desde luego, insto a todos mis lectores (masculinos) que, al menos una vez, sean participes de esta experiencia costumbre de tantos en el pasado.



Fórmula de Floïd:
-6/10 de alcohol etílico.
-1/4 de ácido sulfurhídrico.
-1/20 de ácido de bateria.
-1/10 de guindilla en solución acuosa a un máximo del 25% (sino hace el mismo efecto que el Botox).
-unas gotas de Tabasco para darle sabor.

miércoles, 9 de febrero de 2011

¿Prohibido prohibir? Ya, seguro...

Tras quitarse el camarero lo único que nos faltaba en el Círculo del Liceo era quedarnos sin el copa y puro, quiero decir sin puro, solo copa. El anterior Presidente de la Junta del club habilitó los viejos armarios de las peñas de manera que los camareros se pudieran retirar antes que los socios y, así, nos hemos visto obligados a servirnos nosotros mismos, cosa que no me ocasiona ningún problema, pero esto de privarme de mis cigarrillos...

Comparto con mucha gente lo de que no hay que obligar a los demás a respirar nuestro humo, vamos lo que llaman algunos "fumadores" pasivos. Entiendo perfectamente que pueda molestar a cualquiera el humo de tabaco pero de ahí a prohibir fumar completamente.

Por ahora, hay problemas sanitarios muchísimo más graves que el tabaco: por un lado está el alcoholismo y no hablo sólo de los bebedores empedernidos, hablo del tema botellón, conocido por todos, pero, sobre todo, el botellón entre adolescentes. Yo, gracias a Dios, he aprendido a beber desde la enseñanza de mi padre y de gente que yo he juzgado como de su confianza. Desde luego que alguna vez he bebido más de la cuenta y luego he sufrido las consecuencias pero siempre he disfrutado todo aquello que he bebido. La gran parte de la gente con la que comparto generación no sabe distinguir de un whisky de 10€/botella a uno de 150€, no que yo sepa apreciar uno de 150 € (que seguro que tiene que sentar mal de lo caro que es) pero desde luego se cuando me están dando "garrafón". La gente de mi edad, por norma general no bebe para disfrutar, bebe para desinhibirse; no han sido pocas las veces que he oído la frase "primero bebemos y luego vamos a (ponga aquí el nombre del local nocturno)". Como excusa a esta cita muchos alegarán las mismas excusas que se usan para practicar el "botellón":
-"Es que en la discoteca te cobran a 12 euros la copa"
-"Es que te ponen garrafón"

Secundo ambas excusas pero, desde luego, la solución no es el botellón. Uno puede beber en casa, cosa que no se suele hacer porque A) da palo limpiar y B) mis padres están delante. Respecto a A debo preguntarte, a ti, "botellonero", que pones la excusa, ¿también te da palo limpiar la calle?; y, acerca de B, si tienes vergüenza de hacerlo delante de tus padres, ¿no crees que, a lo mejor, lo que haces no está bien?

Por otro lado, aun secundando las anteriores excusas, yo mismo me las rebato. Yo sé de sitios y consumiciones que se pagan a 12 euros pero son consumiciones y/o sitios a los que no voy a menudo (no hablo de discotecas) por el alto precio que; por alto que sea, viene seguido, de alta calidad en productos servidos y servicio prestado, servicios y productos que se pueden también adquirir por precios menores pero en sitios no frecuentados por la gente de mi generación.

Encontrar una buena atención, un buen producto y un buen precio en la Ciudad Condal no es una tarea ardua si no se es muy sibarita y se es amable con el servicio. En mi caso, sigo el tópico de más vale malo conocido que bueno por conocer pero, aun así, busco lugares poco visitados por el común de los mortales. De tal manera se consigue un afecto por parte del restaurador (no hacen falta propinas para ello) y un mayor conocimiento de la cuantía pecuniaria que supondrá la velada a la vez que un conocimiento necesario para el joven no emancipado, la respuesta a la ya tradicional pregunta materna, "¿A qué hora vendrás?"

Mis amistades con el servicio me han dado desde "precios de amigo" , pasando por cuentas de 0€, hasta lo que yo mas admiro que es saber, ellos, lo que quiero sin saber que lo quiero, ¿me explico?

Creo más agradable comer o tomar algo en un lugar conocido que en la intemperie.

Esto de la intemperie me lleva de vuelta al tema de partida, el tabaco.


Admito que la nueva legislación tiene su razón de ser, preservar la salud de los trabajadores, la cual secundo, pero no deja de sorprenderme ver algunos de los camareros del Boadas o de mi club salir a la calle para fumarse un pitillo, cosa que ya hacían antes de la primera ley antitabaco pero ahora se me hace verdaderamente raro. Por otro lado, no me parece bien que me priven de mis aficiones en tanto en cuanto las llevo a cabo sin afectar ni molestar a nadie. Teniendo en cuenta que en mi club —nuestro club— hay sitios nunca visitados por el personal excepto para limpiar hecho curioso ya que nunca coincido con el personal que se dedica a ello: entonces, si yo estoy en un compartimento más o menos estanco, sin nadie a mi alrededor y ventilo posterior y correctamente la estancia ¿también lo tengo prohibido?

Sinceramente, no encuentro la lógica en la Ley 42/2010, de 30 de diciembre, pues su sino es proteger la salud de los trabajadores pero ¿que narices protege si no hay ni trabajador ni, por consiguiente, salud que proteger?, salvo la mía misma pero la norma no va enfocada a mi.

Me dan ganas de hacerme carlista solo para poder llamar "isabelina" a esta ley.

sábado, 15 de enero de 2011

Aristóteles y Plantón

Hoy, por enesima vez en mi corta vida, he sido victima de la inconsecuencia de un conocido. Me han plantado.

Hay muchos tipos de planton. De todos ellos debo destacar los siguientes: el "me caes bien pero no quiero salir contigo", el "es que esta esta chica", el "coño, podrias haber llamado" (cita del plantado), el "que hijo/a de puta" (tambien dicho por el plantado) y, por ultimo, el "¿era hoy?".

Yo hoy he sido obsequiado con un "es que esta esta chica", del cual contare mas tarde la historia.

Primero hablare de los varios tipos. Empiezo por el paradigmatico "que hij@de puta". Este se da cuando habiendo quedado con alguien, generalmente en plan cita, no se presenta al sitio, logicamente, ni nos avisa de su ausencia ni da explicaciones. Basicamente, el ultimo contacto fue cuando se establecio el lugar y la hora de encuentro.
Muy parecido es el primer tipo mencionado en la enumeracion. La persona citada nos da explicaciones que incumplen la regla de Brad Pitt (vide the art of manliness).
Al contario del "me caes bien [...]" el "coño, podrias haber llamado" conlleva el cumplimiento de la regla de Brad Pitt pero solo se dan explicaciones, como muy pronto, al dia siguiente de la "quedada". El menos importante, que no por ello deja de ser menos comun, es el "¿era hoy?" suele darse en reuniones de amigos, cuando se llama al faltante (¿existe esta palabra?) y este hace la pregunta que da nombre a esta clase de planton.

Finalmente, procedo a relatar mi caso. Como he dicho me han hecho un "es que esta esta chica", mejor dicho, este chico... Habia quedado con un amigo pero este, cuando ya estaba saliendo para el emplazamiento fijado me ha llamado diciendo que no saldria esta noche (debo decir que el susodicho es alguien notado por su falta de puntualidad y un servidor, lo es por la enfermiza puntualidad que profesa). Le he preguntado la razon de su reclusion hogareña y se ha visto obligado por su concowncia a contarme que un chico de su misma preferencia sexual (y, supongo, mas agraciado que yo) le habia invitado a ir a un local nocturno de indole homosexual del cual no dire el nombre por no hacer proselitismo. Sin decirlo me ha implicado que "es que estaba etse chico". Admito que mi frustracion es injusta ya que yo hubiese o hubiera —como decian Tip y Coll— o hubiere o "hubierube" —como dirian Les Luthiers— hecho lo mismo en su sitiuacion y, repito, dado que chico es mas agraciado que yo.

(Como ya es costumbre (que me disculpe de algo), pido perdon de mi abuso de la paciencia de ustedes, lectores. Buenas noches y —parafraseando a nuestro Presidente del Gobierno citando una pelicula— buena suerte con los plantones*). **



*Extension de la cita sacada de la cosecha del autor.
**Me disculpo del planton que nos dan los acentos dado que escribo desde mi movil y, ¿como decirlo?, da mucho palo ponerlos desde el teclado de un iPhone. Pido clmencia en cuanto a temas de errores tipograficos por el hecho de no haber revisado e presente escrito que se puede calificar de texto en sucio.

domingo, 2 de enero de 2011

Mientras tanto, en El Cairo...

Atardecer del 1er día.

No llevo ni 24 horas en África y ya me gustaría quedarme a vivir, ahora entiendo porque mi señor abuelo vino aquí a curarse de la tuberculosis (y en una espécie de terapia preventiva para otros dolores físicos). Yo ayer salí de la Ciudad Condal bajo los suplicios de un resfriado que me habia producido tal congestión que en cuando me sonaba o tosía—perdón por la escatología— dejaba el pañuelo cubierto de mucosidad espesa y sanguinolenta, de ahí que me identifique con don Guillermo Gladstone que huía de la leva para la quinta del biberón.

Ahora me encuentro en la terraza del hotel, en la sección del patio, por supuesto. Hoy he conocido a dos autóctonos que, estereotipadamente se llaman, Ahmed y Mustafa (que no Mustafà). El primero nos hacia de intérprete a la vez que de guía, cuando el segundo era el que conducía la furgoneta. Con Ahmed, he visitado hoy las pirámides de Giza las cuales, al contrario que a mi familia, han satisfecho todas mis expectativas; mi madre se ha limitado a observar que ella se "las imaginaba más grandes". Lo que me ha medio decepcionado ha sido la Esfinge, más bien me ha parecido algo puesto como decoración de un parque temático, me gustaba más la imagen que tenía de ella, de fotografías tomadas cuando Carter aun no había descubierto la tumba del faraón Tut.

Después de pasear entre aquellos monumentos y dar una vuelta en camello, hemos ido a comer al Hotel Mena House, que fue visitado varias veces por Winston Churchill y dónde se rodaron algunas escenas de la película de 1954 "El Valle de los Reyes", protagonizada por Robert Taylor.

Finalmente, debido al cansancio por las caminatas de la mañana, he llegado al punto en el que me encuentro, la terraza del hotel.


Atardecer del 2º día.

Hoy he hecho dos de las estaciones mas esperadas, almenos para mi, de este viaje: el Museo Egipcio del Cairo (valga la redundancia) y el mercado Khan El-Khalili ("jan eljalilih" pronunciado por los autóctonos").

El primero era nada más inada menos como me lo imaginaba y deseaba que fuera: un edificio repleto de momias, esculturas y cualquier otro tesoro con más de 2500 años de antigüedad, pero sobretodo, lo que tenia en mente era un edificio mal conservado aunque lo que albergara estubiera bien cuidado. Odio que se cumplan mis espectativas acerca de un viaje, eso hace que todos los demás echen por los suelos mis sueños e imaginación.

Al llegar a Khan El-Khalili, le hemos dicho a Ahmed que no hacía falta que nos acompañara y él, viéndonos presa facil de maleantes ytimadores nos ha insistido mucho en el tema de comprar metales preciosos (que pueden no serlo tanto). Hemos bajado la furgoneta y hemos empezado a andar. Me estaba encendiendo un cigarrillo cuando ha aparecido Ahmed acompañado por un agente de la Policía Turística y un armario ropero de 2'10 metros con traje gris arrugado (más arrugado de lo que suelo ir yo). Me ha soltado una parrafada muy larga de la que solo he entendido que el altote fortachón se llamaba Hassán (y dale con los mombres estereotipados.) y que nos haría de gorila en nuestro paseo por el mercadillo de manera gratuiía. De buenas a primeras no me ha sorprendido aquello debido a que he visto más agentes de la Policía Turística que de ningún otro cuerpo policial, y con bastante diferencia; por otro lado, puede que simplemente fuera un agente de paisano. Al final, hablando con Mr. Hassán (como se me ha presentado), he acabado sabiendo que era un servicio gratuíto que prestaba la PT (me he hartado de poner Policía Turística) a según que visitantes de Khan El-Khalili.

He dicho que al principio no me ha sorprendido que nos acompañara aquel armatoste de persona pero más tarde si me llevado un sorpesa cuando habiendo sido avisado de que iba armado he salido de una tienda para encender otro pitillo (mala costumbre que he cogido en casa por la ley antitabaco, aquí se puede fumar en todos lados), me ha seguido Mr. Hassán y al verle le he ofrecido el paquete. Me ha dado las gracias y me ha dicho que no fumaba cigarrillos, entonces nos hemos puesto a hablar de shisha, en ese momento de ha puesto bien la americana y al levantársele el faldón izquierdo he visto que llevaba un subfusil, ¡algo enorme para llevar bajo el traje! Cierto que no he parado de ver PTs armados con MP5 pero aquello no me lo esperaba.

El paseíllo por el bazar ha terminado en una cafetería, El-Fishawi, donde hemos tomado algo mientras Mr. Hassán difrutaba una shisha. Yo he tomado un té (no se de qué origen) en un baso con hojas de menta lo cual me ha permitido prescindir del azúcar y le daba a ese brebaje un encanto especial.

Me he podido dar cuenta de que las palomas de aquí son los felinos. De hecho en Khan El-Khalili, se puede ver gran cantidad de gatos pequeños aunque la mayoría son monos, muchos se ven "espallufats" (según mi madre) y sarnosos. De hecho en El-Fishawi han entrado dos gatitos que han ido a sentarse debajo de la silla de mi padre y cuando se han movido hacia la mesa donde conversaban dos chicas autóctonas, éstas se han asustado como si de ratas gigantescas se tratara.

Después de reposar un rato hemos cogido un taxi que nos ha dejado en la Plaza de la Ópera, por allí hemos paseado un poco viendo lo que es El Cairo de verdad: muy parecido (de acuerdo con mi padre) a la España de finales del segundo tercio del siglo pasado.

Con tanta vuelta y paseo hemos vuelto al hotel para comer (a las 5 de la tarde).


Tarde del 3er día

Me he permitido omitir la velada de fin de año por pertenecer a la estricta intimidad familiar (además todos ustedes ya tienen suficiente con su propio anecdotario infinitamente más interesante que el de un servidor).

Esta mañana hemos ido a la Ciudadela de Saladino. He disfrutado enormemente con las vistas del skyline del Cairo y la increíble belleza de la Mezquita de Alabastro. Es curioso como la falta de icono en los templos musulmanes es subsanada por una exceso de decoraciones que, aunque abundantes en extremo, no son recargadas. En el templo hemos mantenido una "charla" acerca de religión con Ahmed, claramente musulmán practicante. El hombre, sin hacer discriminación de las otras religiones, ha hecho larga apología de sus creencias aunque no proselitismo. De hecho, la mesa redonda en la que he participado, sin mesa ni silla (en el suelo), me ha recordado a las discusiones de religión en los bares que frecuento en Barcelona y, dede luego, me ha inspirado razonamientos que hubiesen solucionado discusiones que he tenido en los últimos meses.

Al acabar con la visita gigantesca fortaleza nos hemos dirigido al barrio copto, allí hemos visitado la Iglesia de San Sergio y la Sinagoga de Ben Ezra, según fuentes autóctonas la iglesia y la sinagoga más antiguas del mundo.

Final del 4º día (ya en Barcelona)
Podría decirse que esto es la madrugada del 5º día debido a la hora a la que escribo esto.

He aprovechado la mañana para bañarme en la piscina del hotel, aunque estaba nublado y había una niebla muy espesa la temperatura acompañaba la situación. Después de haber hecho las maletas hemos hecho una última visita a Khan El-Khalili con Mustafa. Cuando volvíamos a la furgoneta he visto a un hombre muy bien vestido y claramente de estilo barcelonés y de repente me gritan por la izquierda "¡Hola!", nos hemos encontrado con Jaime Castilla, consocio mío en el Círculo del Liceo (el club mencionado en otro escrito). Jaime es lo que podría llamarse un gentleman paradigmático; un hombre guapo siempre vestido con la mayor de las elegancias aunque siempre con una gran cantidad de excentricidades (claramente distintas a las de mi mentor o las mías); por ejemplo, como es capitán de yate, se digna a venir a cenas de gala con uniforme de gala marino en lugar de tuxedo. Debo añadir que tiene por esposa una de las más bellas mujeres de Barcelona. Son una pareja muy agradable con todo el mundo, como prueba la ocasión, en todo el mundo.

Ya para terminar, hemos cogido el avión de vuelta a casa (que en teoría salía a las 8:00 pm, hora egipcia) a las 9:15 pm para llegar a la una de la madrugada (teníamos que llegar a media noche). Después de dejar maletas y bolsas en casa me he calzado un abrigo y he salido a tomar una copa. He ido a un bar a la vuelta de dos esquinas y cuando me atendían me he encontrado con una amiga medio vecina que me ha invitado a acabar la velada con sus compañeros de universidad.


Buenas noches (aunque sean las tres de la madrugada me parece un insulta decir buenos días)

viernes, 17 de diciembre de 2010

Las relaciones (heterosexual por defecto)

Wyatt Earp: You know I don't like counting on women.
James Earp: What? Wyatt, I count on Bessie as far as I count on any man I know.
WE: Hmm...
JE: I didn't hear you.
WE: She is a whore...
JE: Yes, she is. And a hard working at that.
WE: So?
JE: I do with her everything (that) everyone else does, except she doesn't charge me. Actually, I'm rather fond of the arrangement.
WE: If it doesn't bother you, I guess it doesn't bother me.
JE: Thank you, Wyatt. I've been losing my sleep worried about what you thought about my arrangement.


Esta fue la conversación que mantuvieron Wyatt Earp y su hermano mayor, James, cuando el primero pasaba su primera noche como crupier de faraón en Wichita. Hay que decir que el afamado hombre de la ley de Dodge y Tombstone era, aunque poco, partícipe de la misoginia (ocasionada por la muerte de su primera esposa) pero, a pesar de su rechazo hacia las feminas como gente de confianza, no podía vivir sin las mujeres. A mi me pasa un poco lo mismo, no que sea misógino (desde luego no podria vivir sin mujeres) sino que no puedo confiar en las parejas (odio esa expresión) de mis prójimos. Cierto que hay excepciones, pero generalmente son gente que conoci como pareja. Los compañeros sentimentales siempre han alejado a mis conocidos del grupo en el que nos reuniamos y han acabado creando malestar. La solución de dicho problema es tan sencilla como ocultar las relaciones a los amigos, más que nada porque en la mayoría de casos si no se detecta la causa del problema es difícil ver que lo haya (al menos a mi me funciona).

Para la amistad, las mujeres son el mal aunque relacionarse con ellas es el mayor placer que puede ocasionar ningún riesgo. El caso es que estando con Stranglehoff, mi amigo medio alemán y su "novia", también medio alemana, entre otros me di cuenta del efecto, ¿cómo lo diría?, "agilipollante" que producen las endorfinas al ser humano de género masculino, suprimen tanto la lívido como el raciocinio lógico, así como la iniciativa propia, en definitiva: las tres almas según Platón (racional, concupiscible e irascible). El amor, por muy bonito que parezca, si se "vive" en excesiva intensidad acaba resultando como una especie de nzúmbe para los demás barones, por otro lado, la fémina sufre unos efectos completamente contrarios convirtiéndose en una especie de Barbra Streisand en "Hello, Dolly", es decir, She is all over the place.

El problema surge en cuanto a uno empieza a molestarle y, en ocasiones, parecerle ridículas las situaciones en las que se encuentra con esas parejitas hiperglucémicas y, en un ataque de diabetes psicológica decide quejarse a aquellos que le rodean. Más concretamente si aquellos que le rodean son o solterones/as o lo han sido hace poco (no confundan el término con solter@, no tiene nada que ver). Si uno se queja a ese tipo de persona sólo consigue respuestas del tipo "¡Qué va! Si son monísimos." o bién "Ya se les pasará..." En cualquiera de los dos estilos de respuesta siempre se la acabará pasando que:
-será calificando de envidioso o aguafiestas.
-intentará tener paciencia y todo irá a peor.

En conclusión, se sentirá incomprendido cual adolescente y, por consiguiente, entrará en una fase gregaria en busca de nuevos aires y compañías, cosa que no tiene por que ser mala pero no suele ser una fase corta (dependiendo de la duración de la relación de los tórtolos o bien de lo que dure el efecto de las endorfinas).

Estas parejas son una mezcla de languidez afásica y pseudocatatónica con hiperactividad social, convinación que, dada la situación pública, resulta de lo más molesta. De todos modos, ¿qué se le va a hacer?, ¡con lo monos que son!

(Pido disculpas postreras por el exceso de cientificismo y la gran cantidad de paréntesis.)

martes, 7 de diciembre de 2010

Burguesía postmoderna

Después de haber cerrado mis anteriores blogs he decidido usar, al fin, éste que cree hace ya algún tiempo. A diferencia que con mis otros blogs esta vez no actuare de manera tan clandestina como hice anteriormente pero si pido a mis anteriores lectores que, por favor, no revelen por comentario explícito a mis publicaciones los títulos ni direcciones de mis anteriores escritos. Debe tener en cuenta el lector que los hechos que narraré son reales aunque los personajes que los viven pueden no ser exactamente los que los vivieron y, desde luego, la mayoría de lugares, fechas y nombres de personajes variaran de los originales reales por discreción hacia mis conocidos y todos aquellas entidades que puedan sentirse ofendidas.

Tras esta tediosa y pomposa nota procedo a contar lo que pretendo con este blog, mis vivencias personales.

Por algo se empieza y ¿cómo se acaba?

Como cada dos jueves, habíamos quedado los de la peña, debo decir que hay un desfase generacional por mi parte respecto al resto de integrantes del grupo, si no fuera por mi la media de edad estaría en los 50 años y yo solo cuento con 19. Por otro lado, la edad no es la mayor de la pruebas del mencionado desfase: sin ir más lejos, uno de los integrantes de la peña es mi padre. Para aquel que desconozca el término peña, se trata de las distintas agrupaciones de amigos que se dan dentro de un mismo club de caballeros dado que no todos los integrantes comparten mismas aficiones u opiniones (a pesar que los estatutos de muchos clubs prohiban hablar de política, ética y religión), en definitiva grupos de gente que se cae bien.

Generalmente, se suele quedar periódicamente para comer o cenar aunque hay peñas temáticas como la Peña del Puro o la Peña Musical. Suele estar integradas solo por hombres dado que la mayoría de socios de un club de caballeros son hombres aunque gran parte de estos admitan la pertenencia de mujeres como socias aunque también hay peñas de mujeres o peñas mixtas.

Como decía, la cena se había convocado como uno de cada dos jueves. Enviado un mensaje por el que podríamos llamar presidente, Jaime Montepoblado. Este personaje de carácter, amigable pero duro es un economista cojo con el humor más acido y la mayor sensibilidad hacia temas escabrosos. Buen comedor pero no gran bebedor aunque con buen gusto para vinos de cualquier tipo.
El mensaje que nos acostumbra a enviar suele llevar por título la fecha de cita pero el contenido rara vez se acerca concreciones acerca de la velada, suele ser una queja divertida aunque cierta obre algún tema de actualidad. Como decía en su ultima nota me presenté en el club Rambla abajo tras haber acabado de impartir la clase de cada jueves y hecho una visita a la casa Boadas. Como es habitual llegué antes que nadie y aproveché para leer un rato el libro que ahora ocupa mis ratos de lectura de entretenimiento. Me había instalado con cenicero y tabaco en lo que se llama La Pecera, sala de grandes ventanales a lo Starbucks que no tan solo permite disfrutar de las vistas de la Rambla sino que también permite a la Rambla observar a quien este dentro: a mi, en este caso.

No pude leer demasiado dado que al poco rato vi un Fedora marrón que identifiqué como el de mi padre, que entró en la sala con cara de frío informándome de que venía un hombre que yo ya conocía pero con el que jamás había coincidido en una peña. Muchos se han referido a éste como Cola de Visón, por el hecho que para entrar en la Casa hay que llevar corbata o parecido y el susodicho se tomó muy a pecho lo de "parecido" y, entre otras cosas, usó una cola de visón como corbata. Este es un barbudo ex fumador licenciado en medicina que, a parte de tener una gran cultura literaria, es docto en muchas ciencias: no por nada es integrante de la Asociación Mensa. Éste era Marc Antoni de Guarda.

Las charlas con cualquiera de los que son actores de historieta transcurren de la misma manera que las que tengo con un compañero de mi edad es por ello que les considero compañeros y amigos míos más que amigos de mi padre. Además, a mi padre también le considero, en ciertas ocasiones, más un "compi" que un progenitor.

Luego de reunirse con nosotros el señor de Guarda se presento Sebastià, uno de los camareros para tomar nota de la cena e interrogarnos acerca de nuestra posible apetencia por un aperitivo a la que Marc Antoni y yo respondimos afirmativamente pidiendo una cerveza y un Dry Martini respectivamente. Fue en aquel instante que marchaba el camarero que un hombre se quitaba, desde el otro lado del cristal, el sombrero negro para saludarnos. Todo aquel que tenga un mínimo conocimiento de lo que es el dandismo entenderá de que tipo de personaje hablo. A éste se le podría definir como un John Henry Holliday no tuberculoso con ciertos aspectos dalinianos y la excesiva, que no incomoda, caballerosidad propia de un dandi. Médico retirado como odontólogo de buen comer y beber, conocedor de puros y muchas otras virtudes. Se trata de mi mentor en las materias del dandismo y la galantería, el Dr. Jorge Júvar a quien suelo llamar Jordi o Doctor.

Cuando hubo guardado, mi mentor, su abrigo, subimos al comedor a ver que nos daban de cenar. Cuando nos sentamos a la mesa llegaron nuestro "presi" acompañado de Josep Dennis, melómano e historiador afectado de corea de Huntington.

La cena se desarrollo pacíficamente hasta que retiraron el primer plato. Como ya es costumbre, alguien (de Guarda) bienintencionadamente, hizo una pregunta para picar al rezagado Escartín, de nombre José, que entraba por la puerta con trampantojo. PAra picar a éste monárquico derechista (que no ultra) solo hace falta sacarle algo como la lengua catalana o algún tema que el pueda considerar nacionalista catalán. En poco menos de un minuto José y Marc Antoni estaban enzarzados en un duelo mental. Marc Antoni tiene la facilidad de hallar polémica donde sea y una oratoria y dialéctica admirables, por otro lado, Escartín no deja de ser docto y sabio aunque tozudo y, a veces, poco racional. Las cornamentas estuvieron chocando hasta que se acabaron los postres, no hay mejor manera de disfrutar una cena que escuchar una discusión entre dos eruditos, además de que se aprenden muchas cosas.

Después de la cena ya es tradición que nos instalemos en el Salón Escarlata, ahora del Piano. Nos sirven cafés e infusiones y yo, el joven, soy enviado al armario de la peña para coger las botellas que me indiquen. Acto seguido un camarero nos trae vasos, copas y hielo. A partir de estar servidos la cosa empieza a degenerar. Cada uno habla con quien quiere y a partir de la una nos retiramos, yo estuve hablando de ciencia-ficción con Marc Antoni mientras los demás discutían sobre las diferencias de metabolismo entre hombres y mujeres. Que si ellas van por ciclos lunares, que si nosotros por ciclos solares; que si el cacao, que si los brotes de soja... Ilustrativo pero poco práctico, mejor dos paquetes de cortesía, una pizca de caballerosidad y, por si acaso, un mínimo de paciencia. Esto es lo que necesita, de forma básica, una mujer de un hombre.

Cuando pitaron a retirada, recogimos nuestros abrigos, sombreros y demás de guardarropía y enfilamos Rambla arriba recitando a Pitarra y otro autores catalanes y algún que otro del resto de España o simple litterae castellana. Al llegar a la plaza Catalunya mi padre y los demás se repartieron en taxis y me quede solo con el doctor Júvar. Viendo a la noche joven decidimos acompañarla dado que no podíamos dejar sola a la señorita Luna y, tras un corto paseo, nos metimos en el Boadas donde siempre me reciben con brazos abiertos. Allí hablamos de nuestras aventuras y conquistas las mías, recientes; las suyas, de hace años. No es que el sea muy mayor, aun no ha hecho los cincuenta, sino que ha vivido mucho y ahora es un hombre casado. Pero por lo de la edad, su aspecto parece decir que acabo de cumplir los 35.

La conversación que continuó no puedo reproducirla dado el estado achispado en el que nos encontrábamos y el jaleo general que había en el bar. Hacia las dos y media de la madrugada cada uno cogió un taxi y nos fuimos a dormir por que los dos teníamos, al día siguiente, trabajo y clase.



Permitan, mis lectores, excusarme por las aburridas presentaciones de los personajes pero comprendan los veteranos que los recién iniciados en mis escritos por esta nueva publicación no deben conocer muchos de los personajes de los que hablo además que, por otro lado, hay algunos nuevos. Trataré de corregirme en las próximas entradas.